ANOTACIONES DEL DOCTOR GOIZ

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MATERIAL DE LECTURA

Podría sintetizar en un solo concepto el aspecto terapéutico del Biomagnetismo Médico: “despolarización del o de los polos Biomagnéticos”; sin embargo, en la práctica siempre es mejor asociarlo a otro procedimiento médico, de preferencia a la alopatía. Volviendo al concepto de Par Biomagnético, podríamos imaginar que la aplicación simultánea de substancias que nos ayudarán a nivelar los desniveles
ácido -básicos, de los órganos que soportan los desniveles de hidrogeniones y otras substancias que finalmente le dan presencia a los polos Biomagnéticos,
serían los indicados para prevenir o inhibir la presencia de los mismos, pero
después de revisar 70 mil pacientes, no he encontrado una justificación para
disminuir y menos aún evitar los procesos acidóticos o alcalinos por medio de
substancias específicas; es decir, carbonatos o ácidos orgánicos, menos aún,
alimentos balanceados. Como es plenamente conocido, la producción de hidrogeniones libres obedece a la asociación del bióxido de carbono y el agua, que por efecto de la anhidrasa carbónica, produce ácido carbónico e hidrogeniones; así mismo, el ácido
carbónico se desdobla en carbonato con producción también de hidrogeniones,
de tal suerte que si disminuimos o anulamos el efecto de la anhidrasa
carbónico, podríamos disminuir o inhibir la producción de hidrogeniones, pero
la cantidad de ácido carbónico y carbonatos es tan grande que no es
aconsejable intentar este procedimiento; y, toda vez que el Biomagnetismo
Médico es inclusive de orden preventivo, los medicamentos no son necesarios
en las fases asintomáticas de las enfermedades y solo basta la despolarización
de los pares biomagnéticos, para seguir la neutralización de los polos
Biomagnéticos y la curación de los pacientes.
Cuando las enfermedades ya producen síntomas específicos o síndromes, el
criterio del tratamiento alopático o de otra especialidad, pueden ser en primer
lugar de acuerdo a la entidad patógena descubierta e identificada por el par
Biomagnético y en segundo lugar de acuerdo a los síntomas que refiera el
paciente, ocasionalmente, de acuerdo a los síntomas que pensamos prevenir.
Si nos basamos en el concepto de Par Biomagnético, recomendaremos que
durante las primeras fases de la producción de los fenómenos de polarización
solo se constatarán alteraciones ácido – básicas que son inhibidas por efecto
de los campos magnéticos específicos, la aparición de las disfunciones
glandulares también son fácilmente controladas por medio de la
despolarización selectiva de los pares; pero si ya constatamos la presencia de
virus patógenos o bacterias patógenas, el criterio es diferente, más aún cuando
ya existen síntomas referidos por el paciente.
Tal vez sea muy arriesgado de mi parte afirmar que no existen medicamentos
específicos y eficaces para el tratamiento viral, además de que la sola
despolarización del Par Biomagnético es suficiente para inhibir la presencia de
cualquier virus, siempre y cuando esté bien identificado y bien despolarizado el
par que lo identifica, porque el virus es una porción de nucleoproteína en su
fase que lo identifica, porque el virus es una porción de nucleoproteína en su
fase inicial, cuando aún se encuentra en el polo positivo del Par Biomagnético y por lo mismo su comportamiento es el de un ion complejo, que tiene polaridad
específica, que se mueve en forma rectilínea y a velocidades propias de un ion
y que obedece fielmente las leyes de cargas electromagnéticas de atracción de
repulsión selectiva; es decir, que en tanto los virus no se adhieran a la
nucleoproteína específica o cápside, que les confiere su propiedad patógena y
de agresión selectiva, deben ser tratados y controlados como lo que son: iones
complejos.A la fecha, solamente conozco dos bacterias que le hacen resonancia a virus
patógenos: la escheriquia colli, que le hace resonancia al virus de
inmunodeficiencia humana y, el estafilococo dorado cuagulasa +, que le hace
resonancia a ia hepatitis B. en estos casos específicos administro drogas
antimicrobianas para prevenir a cada bacteria en particular, simultáneamente a
la despolarización del par que identifica a cada virus.
A la fecha no conozco otra bacteria que haga resonancia con el virus detectado
por medio de su par y, sin embargo, administro drogas antibacterianas de
acuerdo a la localización del polo negativo que permite intuir el tipo de bacteria
que le hace resonancia y que le fabrica mucoproteína específica para su
capacidad patógena. Es importante el tener en mente el concepto de vida media, que le es común a todos los seres vivos, de tal forma que no es lo mismo considerar una vida
media de animales como el elefante o la ballena, a la vida media del hombre
que en México es del orden de los setenta años, o la vida media de los
parásitos, de las bacterias y, finalmente, la de los virus.
La vida media de un virus es del orden de minutos, es decir, que todo el
proceso que se inicia con la formación de la nucleoproteína, la asociación con
la mucoproteína que le es afín y que lo vuelve patógeno, es del orden de
minutos, de tal suerte que al despolarizar el Par Biomagnético e inhibir la
producción de la nucleoproteína y de la mucoproteína, respectivamente, el
virus solo tarda minutos en desaparecer de los organismos que lo soportan. No
sé si los virus que ya se introdujeron a las células perduren en su función
patógena, en teoría pienso que no, porque los síntomas inherentes al virus
desaparecen y solo persisten las lesiones titulares que ya son irreversibles; es
decir, los procesos degenerativos producidos por la asociación de los
microorganismos patógenos asociados.
En mi práctica he podido constatar que la vida media del virus del catarro
común es del orden de 15 minutos, ya que al despolarizar el Par Biomagnético
que lo identifica y siempre que no se encuentre asociado a otros
microorganismos, en el término de 15 minutos, empiezan a ceder los síntomas
como fiebre, rinorrea, cuerpo cortado, empezando la recuperación del paciente
que debe ser asistido de preferencia con antitérmicos o antihistamínicos
específicos para obtener mejores resultados.
En el caso de las bacterias patógenas, la asistencia medicamentosa es la
mejor elección, de tal forma que una vez identificada la bacteria, el
antimicrobiano de elección es evidente y los medicamentos sintomáticos también deben ser incluidos durante el período de por lo menos tres a cinco
días para proteger al paciente de la residíva de la enfermedad.
El criterio terapéutico también varía de acuerdo al número de pares
Biomagnéticos soportados por el organismo enfermo y al tipo de los mismos.
Cuando solo se constata la presencia de un Par Biomagnético, cualesquiera
que sean, los resultados son inmediatos y fáciles de controlar, de acuerdo a los
criterios ya expuestos; sin embargo, cuando los pares se asocian producen
alteraciones que se vuelven complejas en sus manifestaciones clínicas y que
confunden y hasta desquician al clínico. Tal es el caso de los síndromes que
basados en similitudes clínicas nos confunden en su etiología y nos
conformamos con aceptar como irrefutables los conceptos que nos indican los
maestros o los médicos que describen el complejo sintomático, rara vez
etiológico. De estos conceptos se deducen otros conceptos relativos al Par Biomagnético,
los pares temporales, los pares asociados y los pares especiales.
Son pares temporales aquellos que se forman a expensas de un proceso
generalmente traumático bien definido y que desaparece también
espontáneamente cuando se resuelve el problema álgido y/o inflamatorio.
Como ejemplo clásico podemos citar el entorcer del tobillo, que cursa con
dolor, edema, incapacidad funcional, rigidez articular y otras manifestaciones,
más o menos severas, de acuerdo a la lesión. El tratamiento adecuado es por
medio de inmovilización, compresas al principio frías, analgésicos,
antíinflamatorios, acupuntura, masaje y otros procedimientos afines, con
resultados a veces muy buenos a mediano plazo; sin embargo, en estos
pacientes se establece un par Biomagnético temporal en el área lesionada y el
riñon del mismo lado, y en tanto no se trate o desaparezca este par, no cederá
la sintomatología, que en ocasiones nos lleva hasta la cirugía como un intento
final de resolver la lesión. La aplicación de biomagnetismo para despolarizar el
par permite que la lesión se resuelva de inmediato.
A veces, el Par Biomagnético temporal se establece en la misma articulación
lesionada y es menester confirmar su presencia para tratarlo con los mismos
principios que para los pares comunes.
Ejemplo de este fenómeno es la lesión de la rodilla, que puede formar el par
entre la articulación dañada y el riñon del mismo lado o en la porción interna y
externa de la misma.

capturada

                 www.parbiomagneticoimanes.com 

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